Diferencias entre agitación y excitación psicomotriz

¿Cuántas veces nos hemos encontrado con situaciones críticas en la Guardia del Hospital, que corresponden a pacientes (y familias) de la esfera de la Salud Mental….?

¿Aquellos pacientes que gritan y agreden a quien se les acerque, que requieren la ayuda de varios Enfermeros para contenerle en el cuadro de excitación/agitación psicomotriz, el cual puede darse a partir de varias etiologías…?

Repasando un poco los casos de la experiencia profesional y lo plasmado en la biografía, es necesario detenerse en algunos términos para diferenciarlos con claridad. Como un primer paso para su intervención lo más acertada posible.

La diferencia entre una “agitación psicomotriz” y una “excitación psicomotriz”, radica en la pérdida de la conciencia de realidad. El paciente excitado puede llegar a entender lo que sucede por algunos segundos, hasta obedece a alguna orden simple. Esto está abolido en el paciente agitado, quien no entiende, no escucha y requiere de un accionar más inmediato y eficaz para que su cuadro ceda.

Ambos cuadros requieren de la intervención conjunta del Médico con el Enfermero, priorizando las siguientes consignas sugeridas:

  • Ubicar al paciente en el sector más tranquilo posible, retirando todo exceso sonoro, visual u odorífero, teniendo en cuenta la hipersensibilidad en la cual se encuentra.
  • Actuar rápidamente y con el personal que se requiera. Evitar la “sobrecarga” de personas en el sitio, especialmente de familiares que obstaculicen los procedimientos.
  • De ser necesario, contener y sujetar al paciente para evitar que se agreda a sí mismo o a otras personas.
  • Realizar las indicaciones farmacológicas prescriptas con el protocolo propio de cada Institución.
  • Derivar al centro asistencial con la complejidad requerida.

Lejos de violentar la integridad emocional y moral de un paciente agitado/excitado, el propósito de aislarle y contenerle (y en ocasiones fijarle), brinda una reducción de las posibilidades de auto/heteroagresión, muchas veces con consecuencias irreversibles, que podrían haberse evitado.

Dr. Francisco Costas | Médico Psiquiatra.

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